Menorca.


Good and fantastic day!


How are things? I am feeling happy! I flew to Menorca to enjoy a few days of decompression... I really needed it!


I say "decompression" because in Menorca I get free. It is the only place able to get me lower heart beats per minute. Maybe it is the omnipresence of the sea, which is hypnotic, or the arid landscapes, or the particular people, or all together, I do not know, but it is just to collect the suitcase, cross the exit door from the airport and ... another world.


In Menorca I also allow myself the luxury of horse riding. It's something I've always done, since I was a child, with my family. It is one of the few privileges that I never want to give up. The path I follow is “cami de cavalls”, a historical rute, old as dust, already ran in the Middle Ages in order to monitor the coast. Its reference is GR223, it is included in the large European travel routes, and is wonderful and marvelous.


The route has almost 200 km divided into 20 sections. Each summer I try to do a couple of them. These years I have been doing the north part, which is most rugged and punished by the “tramontana” wind. The feeling is unique: I am in love with every place of this island!


After a few days there I I feel like back to work, the island gived me strength and inspired me more and more for Zippita. Again in Barcelona, at the office, in the routine, very dear, by the way. I will close my eyes and all the inspirations that I have collected these days, will come to me so that I can materialize it and introduce them to you.


Hope to see you soon!



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¡Buenos y radiantes días!


¿Estáis bien? ¡Yo me siento feliz! He volado a Menorca para disfrutar de unos días de descompresión… ¡Que buena falta me hacían! :)


Digo «descompresión» porque en Menorca siento que me libero. Es el único lugar capaz de bajarme las pulsaciones. Será la omnipresencia del mar, que es hipnótica, o los paisajes áridos, o lo particular de sus gentes, o todo junto, no lo sé, pero es recoger la maleta de la cinta transportadora, cruzar la puerta de salida del aeropuerto y… otro mundo.


En Menorca, además, me permito el lujo de hacer excursiones a caballo. Es algo que he hecho desde pequeña, junto a mi familia, y es uno de los pocos privilegios a los que nunca querré renunciar. La ruta que sigo es el Camino de Caballos, un sendero histórico, viejo como el polvo, que se recorría ya en la Edad Media con el fin de vigilar las costas. Su referencia es GR223, está incluido en las rutas de gran recorrido europeas, y es una maravilla.


La ruta cuenta con casi 200 km divididos en 20 tramos, y yo cada verano trato de hacer un par de ellos. Estos años estoy recorriendo el norte, la parte de la isla más agreste y castigada por la tramontana, y la sensación es única: me siento enamorada de cada rincón de esta isla.


Después de unos días allí no puedo decir que tenga ganas de volver al trabajo, pero sí que la isla me da fuerza y me inspira cada vez más para Zippita.

Y ya de nuevo en Barcelona, en la oficina, en la rutina, muy querida, por cierto. Cerraré los ojos y todas las inspiraciones que he recogido estos días, vendrán a mí para que pueda materializarlas y presentároslas en forma de nuevas creaciones.


¡Hasta la próxima! ¡Os espero!






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