Bujjamma, India.



¡Namaste!


¿Cómo estáis? Espero que muy bien. Yo, la verdad, cada día más contenta con este proyecto que ya ha cumplido un mes, y feliz porque POR FIN es verano.


Hoy quiero hablaros de la persona que me unió a India de forma definitiva. Como ya os dije, después de mi primer viaje supe que quería colaborar con ese país que me había dado tanto: así fue como contacté con la Fundación Vicente Ferrer y, a través de ésta, con alguien que cambiaría mi vida para siempre: Bujjamma.


Bujjamma era una niña de la zona de Andhra Pradesh. Cuando la apadriné era feliz con tan poco… apenas necesitaba una escuela donde aprender y un hogar donde crecer junto a sus hermanos. Me sorprendió todo lo que la Fundación lograba hacer con lo poco que yo aportaba (en ese momento mi sueldo era más bien parco), y la inmensa emoción con la que yo recibía cada foto, cada noticia y cada carta de mi ahijada eran indescriptibles.


Bujjamma ha crecido, ha terminado sus estudios y es una mujer adulta que, sin duda, generará riqueza a su alrededor. Y si pienso mucho en ella estos días es porque he sabido que va a casarse y que está feliz con su proyecto de vida.


Bujjamma lo ha logrado, ha logrado llevar una vida digna y sé que hay algo del trabajo de la fundación y de mí en ese triunfo. No podría estar más satisfecha. Por eso, cuando veo lo injusto que es nacer en una tierra remota y sin oportunidades, pienso en ella y en que sí es posible hacer de este planeta un lugar más justo: solo os digo que ayudando a Bujjamma, una niña a la que ni siquiera he llegado a conocer personalmente, he hecho de mi vida una experiencia mejor. ¿Hay algún win-win mejor que éste?


En fin, ya me voy. En mi siguiente post os hablaré de cómo va mi proyecto artístico y de por qué estoy tan orgullosa de mi familia. ¡Os espero!


¡Namasté!



#zippita

Entradas destacadas
Entradas recientes
Archivo
Buscar por tags
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Instagram Social Icon